Como hacer que los niños disfruten cuidando su propia salud bucal

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Los niños son mis mejores pacientes, acuden con alegría a la consulta, recuerdan sus citas de control, preguntan, aprenden a mirar su boca y agradecen todo cuanto pueda enseñarles para mantener sus dientes blancos, brillantes y en una posición correcta.

Los padres somos conscientes de que una de las tareas claves en la educación de nuestros hijos es intentar que crezcan seguros, felices y que sepan resolver de adultos los problemas de la vida sin miedos.

El dentista que tenemos de pequeños nos influye de tal manera que cada vez que pensamos en cuidarnos la boca cuando somos adultos, evocamos esa primera experiencia.

En la primera visita nos presentamos, nos conocemos. Los invito a mirar sus dientes con un espejo y les explico, qué voy a hacer, cómo lo voy a hacer y qué van a sentir.

-¿Te gustaría saber cuántos dientes tienes?

-Vamos a encender la luz para que veas mejor y me ayudes a contar

 

– ¡Mira qué dibujos interesantes hay en cada muelita!

– Voy a pasar un cepillito por tus dientes vas a sentir un leve cosquilleo y vas a notar lo brillantes y limpios que quedan.

-Pasea tu lengua por los dientes y muelas y dime donde está la última.

– ¿Quieres saber el nombre de cada diente?

De pequeños, todo nos deja una huella importante que más adelante, cuando somos adultos, nos influye en nuestra forma de ser y actitudes en general.

Pues bien, mi experiencia me indica que muchos de los malos hábitos de cepillado o fobias que retrasan las visitas a la consulta, provienen de los primeros contactos con el dentista en la infancia. La salud bucal es también educación, y si no facilitamos a nuestros hijos la visita al dentista para que lo vean como algo divertido y amigable, crecerán con un cierto rechazo hacia el cuidado de su propia boca, poniendo en riesgo su salud general

Es por ello que en nuestra clínica nos encanta recibir a los más pequeños. El cariño, los juegos, premios y todo lo que aprenden con nosotras sirven para educarlos y para que confíen en su dentista y en definitiva disfruten de cuidar su salud bucal ahora y cuando crezcan…ahora y cuando sean mayores.

¡Ah! Olvidaba contarles que muchos de mis pacientes niños son los que animan a sus padres a atenderse y a probar una odontología natural, agradable y diferente.